Por qué comunicar con empatía es una cuestión de ciencia

sheila Guerrero blog

Hace uno año, en una formación con directivos, uno de ellos me dijo:

“Sheila, yo no necesito empatía, necesito que me entiendan a la primera.”

Sonreí. No era la primera vez que escuchaba algo así.
Al final de la sesión, ese mismo directivo se dio cuenta de algo: la claridad no depende solo de las palabras que eliges, sino de cómo eres capaz de ponerte en el lugar del otro para que esas palabras cobren sentido.

La empatía no es un “extra” emocional. Es una herramienta de precisión comunicativa. ¿No me crees? La ciencia lo demuestra.

La empatía bajo la lupa de la neurociencia

Cuando hablamos de empatía, solemos pensar en “sentir lo que el otro siente”. Sin embargo, la investigación en neurociencia revela que este proceso es mucho más complejo y fascinante.

Estudios con resonancia magnética funcional han demostrado que, cuando observamos las emociones de otra persona, se activan en nuestro cerebro áreas como la corteza prefrontal medial y las neuronas espejo. Estas zonas no solo nos ayudan a reconocer lo que la otra persona está sintiendo, sino que nos permiten predecir su comportamiento y adaptar nuestra respuesta.

En términos comunicativos, esto significa que la empatía no es solo “comprender”, sino anticipar y ajustar el mensaje para que llegue de forma efectiva.

Por qué la empatía mejora tu comunicación

  1. Reduce malentendidos
    Al interpretar mejor las señales verbales y no verbales, puedes reformular tu mensaje antes de que se produzca un conflicto.
  2. Aumenta la persuasión
    Las personas se sienten más receptivas cuando perciben que las entiendes. Esto activa el llamado principio de reciprocidad emocional.
  3. Genera confianza
    La confianza no surge de la perfección técnica, sino de la conexión genuina. Y la conexión empieza por sentirte escuchado.

Cómo entrenar tu empatía comunicativa (según la ciencia)

  • Escucha activa de verdad
    No planifiques tu respuesta mientras la otra persona habla. Dedica toda tu atención a su tono, pausas y lenguaje corporal.
  • Haz preguntas abiertas
    Favorecen que el otro se exprese más allá de un sí o un no, dándote información clave sobre su perspectiva.
  • Reformula y valida
    Expresa con tus palabras lo que crees haber entendido y valida sus emociones. No significa que estés de acuerdo, sino que reconoces lo que siente.
  • Exponte a diversidad de contextos
    La empatía se expande cuando interactúas con personas con experiencias, culturas y puntos de vista distintos.

Comunicar con empatía no es una cuestión de sensibilidad; es una habilidad que se puede entrenar y que tiene una sólida base científica. Al desarrollarla, mejoras tus relaciones profesionales y personales, a la vez que multiplicas el impacto de tu mensaje.

Porque, como aprendió aquel directivo al final de la sesión:

Cuando te importa entender al otro, el otro empieza a entenderte a ti.

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